viernes, 16 de marzo de 2018

Todo es falso.




                 La vida además de ser extremadamente corta, es injusta para el 99,9% de la población, que malvive pisoteada por el 0,1% restante. Somos tan imbéciles que hasta inventamos frases lapidarias, frenares, proverbios etc. para justificar nuestra existencia.
          Como ejemplo de autocompasión podemos oír "No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita", por favor no seamos patéticos. Abandonemos la maldita idea que se puede ser feliz con las migas que caen de la mesa. Que el dinero no hace la felicidad y demás sarta de idioteces, esto nos denigra como humanos, que encima nos autoproclamamos inteligentes.

           No me cabe la más mínima duda que nuestro poder de auto subyugación no tiene límites. Vivimos en una permanente esclavización posmoderna, construida sobre la base de concedernos una TV y Radio adoctrinadora, unos teléfonos que desvían toda posibilidad de pensamiento, para adocenarte en reuniones y conversaciones infinitas, caracterizadas por una superficialidad vergonzante. 
           A lo largo de la historia jamás fue tan difícil movilizar a una sociedad, con el único fin de disminuir la cifra del 99,9%. Pero claro, hemos caído en la trampa de un mundo que nos han construido, con la finalidad de creernos artificialmente felices, y que hemos adoptado como la panacea universal. Los pocos disidentes del adoctrinamiento somos considerados locos, y en consecuencia atacados por los que con nosotros comparten una miseria de diseño. 

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