martes, 24 de enero de 2017

Juan Sebastián Elcano

Juan Sebastián Elcano

Fue el primer hombre en dar la vuelta al mundo, nacido en Guetaria 16 años antes de que Cristóbal Colón llegara al archipiélago de las Bahamas, creyendo que estaba en China o Japón. Desde joven tuvo una gran afición por el mar, que le llevó a comandar una nave propia, sin ser militar, en una expedición a Argel bajo las órdenes del Cardenal Cisneros. Al no ser pagado como se merecía por sus acciones, tuvo que vender el barco a unos extranjeros, cosas que en aquella época estaba prohibida. Para salir de los líos con la Justicia se vió obligado a enrolarse en una flota de la que nadie quería oír ni hablar. Su misión consistía en llevar a Magallanes hasta las islas Molucas por Occidente, atravesando el estrecho, que pensaban era el extremo más meridional de Sudamérica el Atlántico con el denominado Mar del Sur, el océano Pacífico.

La Expedición de Magallanes.

Fernando de Magallanes

Elcano tomó el cargo de maestre, osea el segundo de abordo, debido a la fama de buen piloto que tenía. La expedición constaba de cinco barcos, el llevaba la Concepción. Partieron de Sevilla el 10 de Agosto de 1519. Los problemas empezaron a surgir pronto, en parte debido al carácter despótico de Magallanes, se enfrentó a los capitanes de las otras cuatro naves. Antes de llegar al estrecho que hoy en día lleva su nombre, ya había perdido dos barcos, no encalló en el río de Santa Cruz y el otro dió la vuelta para España. Elcano siempre supo estar al margen de tanto motín, y a pesar de todo una vez Magallanes estuvo a punto de condenarlo a muerte. Pero pudo compartir con sus compañeros la dicha de pasar por primera vez en la historia de un océano a otro sin pisar tierra firme. De esta forma demostraron que se podía llegar a las Molucas por otra ruta descubierta por otro gran navegante, Vasco de Gama. 
Magallanes puso nombre al estrecho y al océano que se encontró, que por sus vientos calmados y aguas quietas, bautizó con el nombre de Pacífico.
Tras navegar durante tres meses y veinte de días hacia el oeste, bajo un sol de justicia y privados de víveres, los marinos llegaron a la isla de Guam en Marzo de 1521. Luego, Magallanes de nego a poner rumbo a las Molucas y se dedicó a un absurdo itinerario por las Filipinas. Intentando establecer relaciones para su honor propio, ayudando a los indígenas, precisamente los que acabaron con su vida dejando descabezada la expedición. Murió en la isla de Mactam.

La Hora de Elcano.

El primero en hacerse cargo de las tres naves que quedaban, la Trinidad, la Victoria y la Concepción, fué el cuñado de Magallanes, Duarte Barbosa. A los cuatro días de la muerte de su capitán general, se le ocurrió aceptar una invitación el Rey de Cebú, a la que acudió con veinte hombres; todos ellos fueron asesinados. Elcano se salvó de milagro, pues no pudo acompañarles por encontrarse indispuesto. Las tres naves con 115 tripulantes de los 265 que habían salido de España, abandonaron aquellos parajes a toda prisa comandados por el portugués Carvalho, recalando de isla en isla, cuando lo lógico sería poner rumbo a las Molucas. En este deambular se perdería la Concepción entre las llamas, lo que originó la destitución de Carvalho y el nombramiento de dos nuevos capitanes: Gómez de Espinosa para la Trinidad y Juan Sebastián Elcano para la Victoria. Además a Elcano lo nombraron tesorero de la flota, lo que demuestra la fama de honradez que tenía.
Debido a la falta de alimentos les llevó a ejercer de piratas. En Septiembre apresaron un junco que llevaba el gobernador de Palauán y pidieron de rescate 400 medidas de arroz, 100 cabras, 200 cerdos y 50 gallinas.Al d¡cmplirse las reglas del secuestro acabaron en una fiesta común y como amigos.
Debido a la actitud de Juan Sebastián y su honradez, así como su capacidad de mando terminó haciéndole el Jefe de la Expedición Magallanes.

Un regreso dramático.

Quedaba por hacer lo ,más difícil, llegar a las Molucas y regresar a España. Elcano se puso a dar órdenes y abandonaron el dar vueltas por las islas y puso rumbo a las Molucas donde llegaron en Noviembre de 1521. En Timor establecieron muy buenas relaciones y partieron con las naves atestadas de especias, que era la mercancía más lucrativa de la época. Al salir de puerto la Trinidad tenía una gran vía de agua y se ecoro peligrosamente, por lo que decidieron dejarla en Timor y partir solo con la Victoria partió con 43 europeos y 13 indígenas a bordo. 
Lo que pretendía Elcano era muy arriesgado: dirigirse al cabo de Buena Esperanza, doblarlo y poner rumbo al norte, hacia España, eludiendo a los portugueses y sin recalar en ningún puerto, lo que suponía hacer el viaje Molucas - Sevilla sin tocar tierra. Para eludir a los portugueses ya que aquella era su ruta, Elcano se adentro en el Indico por parajes desconocidos. Empezó de nuevo la hambruna y muchos querían entregarse a los portugueses en Mozambique, pero Elcano fué inflexible y escribiría más tarde al rey Carlos I: "Determinados a morir antes de caer prisioneros de los portugueses y dejar de culminar nuestra hazaña". Una tormenta en el cabo de Buena Esperanza rompió el trinquete del barco y solo la habilidad de Elcano salvo a la Victoria de acabar en el fondo del mar. A pesar de todo el escorbuto acabó con la vida de 22 de sus tripulantes.
Las islas portuguesas de Cabo Verde fueron avistadas por el vigía el 9 de Julio de 1522. Era imprescindible obtener alimentos o morirían todos. Elcano recurrió a una astucia y mandó a una chalupa que consiguieron hacer 2 viajes cargados de arroz antes de ser descubiertos, ante esa situación y ser perseguidos pusieron rumbo a España sin ser alcanzados. Por fin, el 6 de Septiembre, la Victoria fondeaba en Sanlúcar de Barrameda, 3 años y 27 días después de partir de Sevilla. De los 265 tripulantes que partieron sólo regresaron 18, enfermos y agotados, pero felices. Habían sido los primeros en dar la vuelta al mundo y serían honrados por ello.
El rey  Carlos concedió a Elcano un escudo de armas en el que figuraba una esfera terrestre con la inscripción Primus circumdedisti me. Se le perdonó que hubiera vendido su nave a los extranjeros y se le asignó una pensión anual de 500 ducados, que nunca llegó a cobrar ya que la entidad pagadora Casa de Contratación de La Coruña quebró días después. Pero las especies que llevaba la Victoria supusos cuantiosos ingresos a los heroicos tripulantes.
En 1525, Elcano en una nueva navegación a las Molucas. Iba como segundo del comendador Loaysa, capitaneando una de las naves y se le había concedido el título piloto mayor de la flota.  En plena travesía moriría de escorbuto. Su cuerpo fue arrojado al mar, una digna sepultura para uno de los mayores navegantes de la historia.
Hoy en día nuestro Buque Escuela lleva su nombre por todo el mundo.




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