domingo, 29 de marzo de 2015

Mi cuerpo mi peor carcel.



Vivir en una celda de 2x3m. debe ser terrible, pero  cuando esa habitación no va más allá de tu propia piel, es un infierno. 
         No estoy hablando de estar descontento con tu cuerpo, porque no te guste, o sea pequeño o grande, es que, es incomodo y sobretodo doloroso.  
        Jamas ni un solo segundo al día, te encuentras a gusto, siempre deseando escapar, sabiendo que la única vía de escape, es la peor de las soluciones.

Una de las definiciones de la OMS sobre la salud es: “La Salud es el silencio de los órganos”, pues los míos gritan desaforadamente día y noche. La imposibilidad de realizar cualquier tarea, te lleva a la jubilación en este caso un destierro por lo prematuro.

Malvives rodeado de familia y amigos en la más profunda soledad. 
         Al ser una enfermedad que no te deja ningún tatuaje externo que perpetúe a ojos de los demás los padecimientos del ser querido, el tiempo se encarga de sumergirte en un mar de dudas y  y desconfianzas por parte de todo aquel que te rodea.

Padecimiento, reconocido Enfermedad hace relativamente poco tiempo, no es respetado ni por el propio personal de Salud, entre los que me encuentro y reconozco haber cometido el mismo error. 
       Vivir sometido a un agotamiento continuo y dolor sostenido, es descorazonador, solo puedes hacer algo el tiempo que te permiten los opiaceos, aunque esto no vaya más allá de poder pasear unos minutos , leer o dialogar, no mucho más. 
      Si añadimos pareja e hijos, entonces estas perdido, si para el doliente es insufrible, para la persona sana debe ser… sinceramente no encuentro ningún calificativo que lo defina.


Incluso me atrevería a decir que es la peor de las torturas, porque lo es, el propio hecho de estar vivo. Este es el relato de una noche cualquiera, en este caso la de hoy, que al menos venia con el regalo de una hora menos.

8 comentarios:

  1. Te veo con mal rollito, máster. Levanta esos ánimos, anda, y déjate de tonterías. Un abrazón.

    ResponderEliminar
  2. Noto que la reflexión va acompañada de depresión.
    Solamente uno mismo supera una depresión.
    El dolor no es tangible ni se puede demostrar.
    ¡Levántate! y te seguirán.
    ¡ÁNIMO!

    ResponderEliminar
  3. Noto que la reflexión va acompañada de depresión.
    Solamente uno mismo supera una depresión.
    El dolor no es tangible ni se puede demostrar.
    ¡Levántate! y te seguirán.
    ¡ÁNIMO!

    ResponderEliminar
  4. Te comprendo, Antonio. Mi esposa tiene fibromialgia, peo lo lleva bastante bien, eso si con paciencia y mucho reposo. No añadas a tu enfermedad la deporesión; sería fatal. Animo, amigo.

    ResponderEliminar
  5. Te comprendo, Antonio. Mi esposa tiene fibromialgia, peo lo lleva bastante bien, eso si con paciencia y mucho reposo. No añadas a tu enfermedad la deporesión; sería fatal. Animo, amigo.

    ResponderEliminar
  6. Antonio, qué puedo decirte más que te entiendo tanto!! No sé si me vas a mandar a tomar vientos, pero, ¿has probado la maría? Infusiones si no la quieres fumar. Te lo recomiendo. Por probar no pierdes nada.

    ResponderEliminar
  7. Además de la maría, puedes probar con cambio radical de la alimentación. Todo ecológico, nada de leche, gluten fuera, verdura y furta y agua buena, alimentos vivos, frescos.. No sé si has leído el libro de la Encima Prodigiosa, al menos, tiene sentido, no como los tratamientos actuales que te destrozan a medicamentos que NO CURAN, solo alivian dolores mientras machacan otros órganos y funciones. Mi cuñada está mucho mejor desde que cuida alimentación. Tiene tu misma enfermedad y antes vivía en un brote continuo. Bss

    ResponderEliminar