miércoles, 11 de marzo de 2015

Cortocircuitos Neuronal, por @novomedinilla






            El mortecino e inexorable paso del tiempo, su continúo marchar para nunca volver. Solo te quedan recuerdos y sueños devastadores y traidores. Sueños en los que vives retazos inconexos y deformados de esa realidad pasada, con la que luchas por atrapar y darle forma.


           Pero el despertar supone el estallido, de una efímera burbuja, y con él, cualquier posibilidad de cambiar el rumbo de lo que jamás volverá.




          Nuestro  ADN, no viene con ningún manual que te prepare y te haga consciente de cuán importante es cada momento vivido, porque se  escapan como el agua entre los dedos. Sin marcha atrás y sin tener la posibilidad de volver a disfrutar de ellos. 


La cresta de la ola es demasiado breve y muy largo el período de  recuerdos, porque ya, nada es igual, todo son muros hasta la eternidad y solo nos queda gritar que todo tiempo pasado fue parece mejor. 


4 comentarios:

  1. El problema es... ¿hemos aprendido algo de todos esos recuerdos? La respuesta me asusta.

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  2. ¿Y para qué sirven esos recuerdos? ¿Acaso determinan quiénes somos ahora o, en su defecto, quiénes vamos a ser en un futuro? La respuesta es sencilla: no. Así que está de más. Un abrazo, don Antonio.

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    1. Gracias Alex, en mi fase vital y enfermo, me como el coco. Sigo tu consejo y que les den.

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    2. Un recuerdo es una experiencia, lo aprendido... Tu eres la suma de quien nació, mas lo que hayas conseguido aprender. Hay personas cuya minusvalía severa es su incapacidad de aprender, no creo que sea tu caso, Alex.

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