miércoles, 30 de noviembre de 2016

Más de 140. Cita nº62. La Muerte.





Caminando cuando nadie lo hace y paseando cuando todos duermen, con la única compañía del dolor.  Solo me queda volar con mi imaginación y gracias al mundo, poder escribirlo. Compartiendo mis sueños me siento más libre de las ataduras físicas que me impiden vivir como los demás. 

La oscuridad y el silencio están formando un trío con el dolor, al que me uno con tanta asiduidad que dentro de muy poco seremos cuarteto. Nuestra música sorda y nuestras palabras huecas hacen de nuestro pequeño universo un lugar ideal donde soñar  y poderlo transformar en palabras. 
Recibiendo cada vez más la visita de la muerte, a veces ensoñadora, pero es tampoco lo que tiene para ofrecer, solo la nada, y  siendo así ya le he comentado que me deje un poco más con mi cuarteto. Con ellos al menos redacto textos dando rienda suelta a lo único que queda libre. 



Tampoco lo leerán muchos, este mundo jerarquizado y regido por la corrupción, la droga y el sexo. Ósea todo lo necesario para escapar de sus inútiles y estériles vidas (aunque viviendo con una calidad estratosférica, a la que el pueblo no alcanza a imaginar). 

Cuando se despiertan por un segundo se sienten seres repugnantes, pero pasa pronto. No hay nada que no quite una ducha y un buen café, listos para emprender un nuevo día  en sus oficinas, bancos o ministerios. Listos para dirigirlo todo a través de  los tertulianos matutinos, periódicos con informaciones dictadas articulo a articulo.  Más tarde otros que leen con la cuenta corriente  a tono y muy poca voluntad, letanías que ni ellos creen. 





Luego más de lo mismo, ente desvíos de fondos de aquí, corruptelas de allí y demás trapicheos. Con lo que queda le dan el alpiste al pueblo y empieza su verdadera jornada.
Yo prefiero mi cuarteto lleno de silencios que rebosan oscuridad, donde pintas tu mundo y sueñas con que ella te vuelva a visitar,  pero por el momento parece que no quiere  volver a visitarme. Mientras tanto escribo y olvido.




9 comentarios:

  1. Sartriano, hasta nuestra muerte está de más. Bellisimo y nostalgico pensamiento guiado por el desencanto y una voluntad de roca escarpada que te hace, nos hace seguir, con la terquedad del mulo. Y nadie, absolutamente nadie nos va a confundir el camino, por muy pedregoso que sea. Los cantos de Sirena para los Ulises que tiene una Itaca a la que poder regresar, Penelope incluida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas Gracias por tu comentario, de una calidad encomiable. Con una escritura exquisita.

      Eliminar
  2. Antonio:un artículo sincero,pero un poco derrotista.Hay que hacerle frente a las dificultades de la vida por muy grandes que sean.Tú tienes la Fuerza de Voluntad suficiente para vencer todas las embestidas del Dolor.¡Un fuerte abrazo y ánimo que vas a vencer!.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias gracias Jose Manuel, con personas como tú seguro. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Cuando topé contigo en nuestras madrugadas, a veces desgarradas, tuve la sensación de haber encontrado un verdadero amigo. Antonio , tienes una fuerza insuperable y una exquisitez en alumbrar a esta humanidad que poco tiene de humana. Sigue iluminándonos con tus escritos que dejan marca en nuestras vidas
    Un abrazo amigo Antonio

    ResponderEliminar
  4. Gracias Javier y cuanto echo de menos esas noches pero la enfermedad me tiene un poco bloqueado estos últimos meses. Agradecerte como siempre tu bondad y decirte cuanto aprecio tu amistad. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Antonio, no sé qué tienes, pero vive Dios que te deseo lo mejor. Yo también ando en esa lucha, y si no la única, pero sí una de las más potentes medicinas, es la actitud. Como te lo estoy contando.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Ante la vida, sereno

    y ante la muerte, mayor;

    si me matan, bueno:

    si vivo, mejor.



    No soy la flor del centeno

    que tiembla al viento menor.

    Si me matan bueno:

    si vivo, mejor.


    Aquí estoy, vivo y moreno,

    de mi especie defensor.

    Si me matan, bueno:

    si vivo, mejor.


    Ni al relámpago ni al trueno

    puedo tenerles temor.

    Si me matan, bueno:

    si vivo, mejor.


    Traidores me echan veneno

    y yo les echo valor.

    Si me matan, bueno:

    si vivo, mejor.


    El corazón traigo lleno

    de un alegre resplandor.

    Si me matan, bueno:


    si vivo, mejor.

    Fuerza compañero...
    Miguel Hernandez

    ResponderEliminar