lunes, 21 de noviembre de 2016

Más de 140. Querer y no poder.


Querer ir, y no poder. Poder ir, y no querer. Así de caprichosa es la naturaleza humana, que basta que le ofrezcas blanco para que en ese momento se le apetezca negro.  Seres capaces de odiar al prójimo por el sencillo hecho de pensar distinto, sin saber siquiera si son capaces de pensar. En definitiva una especie como mínimo extraña y de difícil estudio, si es que merece la pena ser estudiada.





Por otro lado, la más gratuitamente violenta sin un sentido que justifique esa violencia, en la casi totalidad de los acontecimientos donde esta se desarrolla. Somos curiosos desde el punto de vista de la observación, donde mostramos un amplísimo espectro de idiosincrasias, pasando de la más trivial a la más compleja e impenetrable.

Una especie capaz de vivir en grupo a pesar de no saber convivir,  manteniendo un difícil equilibrio se suele romperse con suma facilidad. Incapaces de mirarnos aún espejo y comprender lo que estamos viendo más allá de la simple fachada que nos ha sido dada, partiendo de este hecho precisamente, comprenderemos la mayor parte de los problemas que hacen en muchísimas ocasiones que sea prácticamente imposible vivir en paz absoluta, distintas razas de la misma especie humana.





Dotados sin duda de una gran inteligencia, somos sin el menor genero de dudas el animal que peor uso hacemos de ella, de todos aquellos que cohabitamos nuestro querido planeta. 






Siendo por otro lado los únicos capaces de destruir su hábitat por un más que dudoso bien común, cuando si es más creíble el bien de una minoría, aunque esto conlleve hacerle más complicada la vida a la mayoría. En nuestra especie se cumple perfectamente el axioma de que el pez grande siempre se come al pequeño, a pesar que  en nuestro caso la proporción esta infinitamente a favor del pez pequeño, otras de las paradojas dignas de estudio. Sobre todo al ver como nunca utilizan esa mayoría en su favor cuando lo tienen realmente fácil,  porque un depredador por fuerte que este sea cuando la mayoría se le revuelve aun siendo mucho más débil siempre le hacen huir y desistir de sus intenciones que por lo general nunca son buenas para dicha mayoría peor dotada.

No nos queda otra que plantarnos y decir basta, cambiar la forma de vida que nos han creado y cambiar definitivamente el rumbo de la nave priorizando el bien común por encima de todo.




En nosotros  está y solo  queda que nos creamos que es posible. Y nos pongamos manos a la obra.

4 comentarios:

  1. José Manuel #RED #ESOLL13 de agosto de 2013, 14:31

    Completamente de acuerdo.Hace falta crear una mayoría,con sentido común,que actúe y ponga las
    cosas en su JUSTA equidistancia.Hay una mayoría silenciosa,que está cansada de su vida,de no
    avanzar nada,pese al esfuerzo y el trabajo,de ver cada mañana más "nubarrones" en el Horizonte. 6.000.000 de parados no se merecen
    "la perra vida que llevan" y 3.000.000. de Pensionistas,con pensiones de miseria,tampoco...

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    1. Antes de nada gracias por el comentario. Por supuesto estoy de acuerdo contigo. La situación ha llegado al nivel de tener que luchar por escapar de las ruinas de este país.

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  2. Dotados de una gran inteligencia , hacemos mal uso de ella por nuestro propio EGOCENTRISMO.

    Si en Egipto se produce una interervención armada en la que participen fuerzas de la Otan, acudirán a preservar los intereses comerciales y estratégicos de USA y no pensando en las víctimas inocentes que está generando el conflicto.
    Luego prevalece el interés económico sobre la ayuda humanitaria.

    Sería maravilloso poder cambiar la forma de vida que nos han creado...pero mientras predominen los intereses económicos sobre los HUMANITARIOS...me temo que este mundo nuestro no tiene arreglo.

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    1. Gracias por el comentario y cuanta razón tienes. Un abrazo.

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