lunes, 22 de julio de 2013

¿A quién beneficia el voto en blanco?



El 22-M los partidos se enfrentan al veredicto de las urnas pero también someten a examen su credibilidad. Los políticos son percibidos por los ciudadanos como el tercer problema de España, por detrás únicamente del paro y de la situación económica. Es decir, en realidad son el segundo gran problema tras la economía.
Si bien últimamente iniciativas en las redes sociales como #nolesvotes y movimientos de protesta como el del 15-M amenazan con remover los cimientos del sistema y están obligando a los políticos, cuando menos, a hacer una reflexión, lo cierto es que el ciudadano tiene poco margen de maniobra para hacer llegar su descontento a los 'próceres' de la patria. Habida cuenta de que estos sólo parecen preocupados por las urnas, analizamos las diferentes posibilidades de 'protestar' en ellas.
VOTO EN BLANCO
Se considera votar en blanco cuando se acude al colegio electoral (o se vota por correo) y se deposita en la urna un sobre que no contiene ninguna papeleta.
El voto en blanco es fruto de una reflexión sobre la clase política, normalmente de un ciudadano concienciado que se esfuerza en trasladar su poco interés por la oferta electoral. Es decir, acepta el sistema, pero no le convence ninguna de las formaciones que concurren. De hecho, en España se ha constituido un movimiento -Ciudadanos en Blanco- que defiende el cómputo de estos sufragios en el reparto de escaños con el objetivo de dejarlos vacíos.
Pero, mientras la Ley Electoral no se modifique -y no tiene visos de que así vaya a ser- los votos en blanco sí afectan al resultado final, en perjuicio de los partidos minoritarios. Suman en el total de sufragios sobre el que se calcula la distribución de escaños y, en consecuencia, elevan el listón electoral mínimo para entrar.
En las elecciones generales, un partido necesita el 3% del total de votos para obtener representación. En los comicios locales, este 'listón' sube hasta el 5%. Por ejemplo, para que un partido esté en las Cortes Valencianas, si han acudido a las urnas dos millones de personas, necesita 100.000 votos. Pero si además hay 150.000 sufragios en blanco, precisa 7.500 más. Por eso se suele decir que el voto en blanco favorece a los partidos mayoritarios.
¿Qué sucedería si en unas elecciones ganara el voto en blanco? En principio, nada. Ganaría el que más votos al uso obtuviera. Muy interesante resulta la reflexión al respecto que José Saramago hizo en 'Ensayo sobre la lucidez', donde imaginó cuál sería la reacción de los gobernantes ante una 'revolución' de estas características. En la recreación del Nobel portugués, los políticos no salen muy bien parados: optan por la dictadura y la represión.
VOTO NULO
La legislación se ha endurecido en este aspecto y ahora se considera nulo el voto que no tenga sobre o el que teniéndolo contenga más de una papeleta de distintas candidaturas.
También se consideran nulos aquellos en los que se modifique, añada o tache el nombre de los candidatos, o en los que aparezca cualquier alteración intencionada, como una raya o una expresión. Todas estas prohibiciones afectan tanto a la papeleta como al sobre.
Los votos nulos no tienen ninguna consecuencia electoral. No suman. Al final del escrutinio se da fe de cuántos se han producido y ya está. Entonces, ¿a quién beneficia? Según Antonio Luis Martínez Pujalte, coordinador de la campaña electoral del PP en Elche, "es difícil de decir, el voto no se cuenta a ningún efecto, pero diría que perjudica al partido ganador en las elecciones".
ABSTENCIÓN
La abstención es la alternativa de los más descontentos, de aquellos a los que no sólo no convence ninguna opción política, sino que no comulgan con un sistema que consideran poco representativo. También es la opción de los desapegados, de aquellos que sienten que, voten o no, las cosas van a seguir igual, y por lo tanto, no 'pierden su tiempo' en acudir al colegio.
La abstención y la no participación es lo mismo. Es decir, supone no introducir ninguna papeleta en una de las dos urnas -la autonómica o la local- o no ir al colegio electoral.
No obstante, aunque las cifras de abstención suponen a veces la mitad del electorado, la ley considera los resultados legítimos, incluso si están avalados sólo por un 30% de los votantes.
No está claro a quién beneficia o perjudica la abstención, si bien los estudios detectan que suele afectar más al votante de izquierda, que se moviliza menos.
#nolesvotes
La iniciativa civil #nolesvotes aboga por que "no se vote a los partidos que responden a intereses distintos a los de la ciudadanía: PP, PSOE y CiU". El movimiento recomienda que en su lugar se examinen otras opciones. No pide el voto para ninguna opción concreta, ni tampoco aboga por la abstención.
Es su manera de protestar contra una ley electoral que consideran "ha sido blindada a la medida de los grandes partidos al penalizar desmesuradamente la representación de las minorías". Más información
#LA LEY D'HONT
Esta fórmula, que data del siglo XIX, determina el reparto de escaños en el sistema electoral español. Se basa en una sistema de asignación proporcional que busca garantizar la representación de las minorías territoriales, para lo que 'premia' la concentración de votos. Así, termina favoreciendo a los grandes partidos nacionales y a los nacionalistas, en detrimento de las formaciones pequeñas.
Especialmente elocuente resulta el caso de Izquierda Unida, formación que con casi un millón de votos (repartidos por todo el territorio nacional) sólo cuenta con dos escaños, frente a los 11 de CiU (774.317 votos) o los cinco del PNV (303.246). Partidos como el BNG (209.000 votos) o Coalición Canaria (164.000) tienen los mismos escaños que la coalición liderada por Cayo Lara, pese a que el número de sufragios registrado es ostensiblemente inferior.









2 comentarios:

  1. El debate está abierto. Que el sistema sea ese y funcione así no significa que nos conformemos con él, sino que debemos hacer fuerza para cambiarlo por uno mejor y más racional.
    ¿Por qué apoyo el voto en blanco?
    1. Considero que el derecho al voto ha sido una batalla importante a lo largo de la historia y que merece el máximo respeto por parte de los ciudadanos. Por eso creo que debemos votar siempre. Creo que el sufragio universal es una de las victorias más importantes en los últimos siglos. (Actualmente comienza a debatirse en algunos foros sobre la necedidad de regular ese sufragio y limitarlo a algunos sectores de la población)
    2. Es cierto que con la actual ley electoral y el sistema de recuento el voto en blanco es un arma de poca consistencia, pero si aquello por lo que gritas es razonable y justo terminará siendo un clamor y acabará teniendo voz y vigencia en el organigrama legislativo. Voto en blanco computable es mi grito.
    3. La ley D'Hont, como bien afirmas, es del siglo XIX, pero, ¿acaso el concepto y la idea de democracia que todos manejamos no es la que se creo en los siglos XVIII y XIX? Estamos anclados a un concepto trasnochado que no hemos evolucionada nada de nada a lo largo de estos siglos. Las sociedades democráticas han estado durmiendo el sueño de los justos en un lecho de siglos pasados. Tenemos que reflexionar y buscar nuevas soluciones a problemas antiguos en sociedades modernas.
    Podría seguir argumentando, pero tampoco quiero convertir esto en un soliloquio.
    Sigo reflexionando y buscando. Creo que ambos buscamos las mismas cosas con nombres distintos. Soy @nihilismopuro.
    Un saludo y disculpa por el rollo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, nada de rollo me encanta. Necesitamos muchos los que busquemos soluciones y por supuesto todos buscamos lo mismo. De todos aprendemos, tenemos que ser esponjas y con esa tormenta de ideas crear algo grande.
      Un Saludo.

      Eliminar